Hasta ahora, todo parece indicar que la economía de Estados Unidos en particular ha hecho caso omiso a la restricción monetaria que ha venido implementado la Reserva Federal.
Un ejemplo es la inversión privada ya que está resintiendo los efectos del fuerte incremento de las tasas de interés, al tiempo que, en el caso contrario, el consumo privado parece mantener un ritmo de crecimiento superior a los niveles previos a la pandemia.
Pero hay algunos indicadores, como la producción manufacturera y la de servicios, que reflejan desempeños erráticos ya que, mientras la primera registra signos de desaceleración, la segunda sigue en zona de expansión.
No debemos descartar que apenas unos días antes del cierre del semestre pasado, el FMI y el BIS señalaron que los bancos centrales de países desarrollados, en particular de Estados Unidos, deberán endurecer aún más sus políticas monetarias para tratar de abatir la inflación, la misma Fed así lo ha ratificado.
Por eso, los bancos centrales deberán enfocar sus acciones a disminuir el ritmo de crecimiento del consumo privado y el del sector servicios.
Para este segundo semestre la medicina deberá hacer efecto; si no es suficiente lo aplicado hasta ahora, tendrán que aplicarse más dosis. En eso descansa la expectativa y el anuncio de la propia Fed de que aplicará al menos dos alzas de tasas más de 25 puntos base cada una, después de la pausa monetaria de junio pasado.
Referente a la tasa de interés, está totalmente descartado en Estados Unidos que la Fed vaya a recortarla en el segundo semestre del año; todo lo contrario, como lo hemos mencionado.
Recesión.
Los mercados y los expertos están convencidos de que la recesión llegará en el segundo semestre de este año, casi de manera inevitable.
Sin embargo, al cierre del primer semestre del año se registraron dos buenas noticias que pudieran modificar la expectativa, aunque todavía falta tiempo para eso.
La economía estadounidense creció 2.0% en el primer trimestre del año, esta cifra podría contribuir a una recesión menos intensa de lo esperado, incluso al grado de que sea casi imperceptible en algunas economías. Una recesión moderada podría ser el mejor de los escenarios, reduciendo los temores que siempre genera esta palabra por sí sola.
La recesión será global, aunque se reitera que en menor intensidad en muchas de las economías; la región más afectada se anticipa que sea Europa, tanto por la diferencia de sus economías como por la innegable influencia de la guerra en la región, la primera que se registra desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Estados Unidos vs China, el riesgo global
El enfrentamiento en diversos sectores entre las dos grandes potencias es un factor de riesgo e incertidumbre para el mundo.
Desde los constantes desencuentros por Taiwán, hasta la guerra comercial y la no menos riesgosa “guerra de los chips”, lo cierto es que el enfrentamiento permanente entre Estados Unidos y China es algo que genera riesgos e incertidumbre para la economía global, y quienes siguen de cerca la situación, no albergan muchas esperanzas de que haya acuerdos que reduzcan la incertidumbre.
La guerra Rusia-Ucrania cumple este mes 17 meses, ya muy lejos de la expectativa de que se terminaría en unas cuantas semanas. Este conflicto bélico se mantiene como uno de los principales focos rojos para el mundo y su economía. Adicionalmente, a juzgar por los acontecimientos más recientes, Rusia no deja de ser un factor de riesgo por sí mismo.


